Contexto
Calzado de Almansa: cómo un pueblo de Albacete se convirtió en la capital del zapato español
Almansa es una ciudad de 25.000 habitantes en el sureste de Albacete. No tiene playa, no tiene metro y no tiene aeropuerto. Pero tiene algo que pocos sitios en Europa pueden decir: más de 100 fábricas de calzado concentradas en menos de 10 kilómetros cuadrados. Produce más de 5 millones de pares de zapatos al año, la mayoría de piel, y exporta a 40 países.
Esta es su historia, contada para que entiendas por qué un zapato de Almansa no es un zapato cualquiera.
Los orígenes: curtidores y zapateros (siglo XIX)
La tradición zapatera de Almansa empieza con la ganadería. La meseta manchega criaba ovejas y cabras, y donde hay ganado, hay cuero. Los primeros talleres artesanales de Almansa no fabricaban zapatos: curtían pieles para vender a otros. Pero pronto empezaron a hacer zapatos ellos mismos, eliminando al intermediario.
A finales del siglo XIX, Almansa tenía ya decenas de talleres familiares de calzado. La clave fue la proximidad a las vías de ferrocarril (la línea Madrid-Alicante pasaba por allí), que permitía exportar zapatos a toda España a un coste razonable.
La edad dorada: los años 60-80
El boom turístico español trajo divisas y demanda. Las fábricas de Almansa pasaron de hacer zapatos básicos a especializarse en calzado de piel de calidad para exportación. En los años 80, Almansa producía más zapatos de piel que cualquier otra ciudad española, incluyendo Elche (que se especializó más en calzado deportivo y de goma).
Dato clave: En su pico, Almansa tenía más de 200 fábricas de calzado y el sector empleaba al 60% de la población activa. El dicho local era: «en Almansa, o haces zapatos o vendes zapatos».
La crisis: deslocalización y China (años 2000)
La entrada de China en la OMC en 2001 cambió todo. El calzado asiático a precios imposibles hundió a las fábricas que competían en precio. De 200 fábricas en los años 90, Almansa bajó a unas 80-100 en la actualidad. Las que sobrevivieron lo hicieron apostando por calidad, no por volumen.
Las fábricas que quedan hoy en Almansa producen calzado de gama media-alta: piel de calidad, cosido Goodyear Welt o Blake, acabados artesanales. Ya no compiten con China en precio: compiten con Italia en calidad. Y lo hacen a la mitad de precio.
Almansa hoy: lo que la diferencia
Cómo saber si un zapato es realmente de Almansa
No todos los zapatos que dicen «Made in Spain» se fabrican en Almansa, ni siquiera los de marcas de allí. Algunas marcas que nacieron en Almansa han deslocalizado parte de su producción. Estas son las señales de que es fabricación real:
- La marca menciona «fabricado en Almansa» (no solo «diseñado en España»).
- Ofrece visitas a la fábrica o muestra el proceso de fabricación en su web.
- Usa piel de curtidurías españolas (Igualada, Ubrique) y lo especifica.
- Ofrece servicio de resolado o reparación propio.
- Solo dice «Made in Spain» sin especificar dónde exactamente.
- No detalla el origen de la piel ni el tipo de cosido.
- Precios sospechosamente bajos para piel (menos de 40 €).
- Sin información sobre la fábrica ni el proceso en su web.
¿Merece la pena comprar calzado de Almansa?
Nuestra opinión honesta: Sí, si sabes lo que compras. Un zapato de piel cosida de Almansa por 80-100 € ofrece una calidad comparable a marcas italianas que cuestan 250-400 €. La diferencia es la marca, no el producto. Pero hay que distinguir las fábricas reales de las marcas que solo ponen la etiqueta.
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